La vejiga neurogénica es un trastorno funcional que resulta del deterioro del reflejo y del control neurológico voluntario de la evacuación de su contenido.
Las causas que conducen a esta disfunción vienen dadas por lesiones internas o externas de la médula espinal tras accidentes o incluso intervenciones que se acompañan de parálisis de los miembros inferiores o de los cuatro miembros (tetraplejia).
Las infecciones urinarias agudas, el adenoma de próstata, el consumo excesivo de café y alcohol, así como la litiasis renal existente y quizás no detectada, también pueden ser incriminadas.
También puede ser causada por otras condiciones como: diabetes mellitus a través de complicaciones dadas y relacionadas con neuropatía diabética, espina bífida, accidente cerebrovascular, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, varios tumores cerebrales o medulares, sífilis, todos afectan la funcionalidad de la vejiga.
Factores de riesgo asociados con la enfermedad
– administración de fármacos con función diurética
– tránsito intestinal lento (estreñimiento)
– deterioro cognitivo relacionado con la edad
Nos encontramos con esta condición en dos formas: una forma espástica (contraída, hipercontráctil) que conduce a la retención de orina debido al hecho de que los músculos están hipercontraídos y la segunda forma es la hipotónica (flácida, paralítica) en la que se producen polaquiuria e incontinencia urinaria debido al hecho de que los músculos y el esfínter vesical no se contraen.
Los principales signos y síntomas son retención parcial o total de orina, incontinencia o necesidad frecuente de orinar (polaquiuria), asociando frecuentemente trastornos de la defecación y la dinámica sexual.
Diagnóstico
Confirmar el diagnóstico implica un examen clínico general, un examen neurológico y un examen urológico, y como exploraciones paraclínicas necesitamos:
1. Pruebas de laboratorio (creatinina, urea, reserva alcalina, ionograma sérico, un examen de análisis de orina, y si se detecta una posible infección del tracto urinario, también se realiza urocultivo para establecer la sensibilidad del germen a un determinado antibiótico.
2. La ecografía abdomino-pélvica está indicada para visualizar el estado de los riñones y el reflujo de orina, así como la dilatación del tracto urinario, pero también posibles obstáculos para confirmar el diagnóstico.
3. La urografía se realiza para determinar cualquier obstáculo en la vía de evacuación de orina, como pequeños cálculos o incluso posibles tumores.
4. La ureterocistografía (miccional o retrógrada) nos ayuda a establecer la funcionalidad y morfología de la vejiga y la uretra mediante la inyección de una sustancia de contraste.
5. Uretrocistoscopia necesaria para confirmar posibles lesiones vesicales o del esfínter.
6. En casos especiales, cuando las otras investigaciones no proporcionan información suficiente, se indica la RM con sustancia de contraste.
El diagnóstico diferencial se puede hacer con:
– diversos trastornos neurológicos (tabes, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, siringomielia, accidente cerebrovascular)
– Micción imperiosa en infecciones del tracto urinario bajo (uretritis, cistitis) asociadas con fiebre y alteración del estado general.
– Incontinencia por fístulas uretero-vesico-vaginales.
– Patología prostática en el caso del sexo masculino.
Las complicaciones más comunes son infecciones del tracto urinario resistentes a tratamientos repetidos, pero también litiasis renal o vesical que conduce gradualmente a la alteración de la función renal por completo, llegando finalmente a insuficiencia renal.
El tratamiento difiere dependiendo de las dos formas de la condición, pero el objetivo es común y consiste en restaurar la actividad de la vejiga para lograr un confort miccional normal para los pacientes en cuestión.
Para la forma espástica, está dirigida a desencadenar el acto miccional involuntario a través de la estimulación cutánea abdominal, o con la ayuda de un tratamiento farmacológico dirigido a relajar los músculos estriados, y con respecto a la segunda forma, el tratamiento tiene como objetivo controlar la incontinencia urinaria a través de medicamentos o cirugía dependiendo del grado de daño.
La cirugía consiste en restaurar músculos y ligamentos, reposicionar la vejiga o el implante de esfínter artificial para controlar el flujo de orina y prevenir fugas.
También se pueden inyectar varias sustancias en el tejido alrededor de la uretra para ayudar a restaurar el tejido, y estas sustancias contienen colágeno y lo que hacen 2 veces al año con anestesia local. Otra sustancia que se puede inyectar es la toxina botulínica en pequeñas dosis con un papel en paralizar al santo, provocando su relajación.
Además del tratamiento de las dos formas, se debe prestar especial atención a la litiasis renal frecuentemente asociada a esta patología.
El tratamiento de la litiasis renal tiene como objetivo eliminar los cálculos mediante métodos modernos como la litotricia endoscópica, una técnica mínimamente invasiva que ofrece al paciente una recuperación mucho más rápida que la cirugía clásica, pero dependiendo del tamaño y número de cálculos, también se puede realizar litotricia extracorpórea, que es una técnica no invasiva para pacientes y con resultados igualmente buenos.
La educación médica es primordial en términos de conocimiento relacionado con su patología, la ingesta de líquidos, pero también la forma en que debe administrar su medicación, o en casos más especiales incluso la autosonancia que debe realizarse en condiciones higiénicas adecuadas para prevenir infecciones del tracto urinario.
La prevención incluye varios métodos simples a seguir, tales como:
– regular el tránsito intestinal y evitar la aparición de estreñimiento
– evitar el consumo de alcohol, café y tabaco
– evitar el levantamiento de dificultades o grandes esfuerzos sostenidos
– aprender el ejercicio de doble evacuación que implica un reintento después del primer acto miccional
– arreglar períodos más largos de ir al baño a intervalos de 3-6 horas
-El uso de lino y artículos aislantes y especialmente percibidos para absorber y neutralizar el olor desagradable.